Desde una perspectiva más realista, la ventaja competitiva de JUST no radica en trucos tecnológicos, sino en los hábitos de los usuarios. Una vez que se forma una ruta de uso estable de activos, los costos de migración seguirán aumentando.
El entorno de alta frecuencia y bajo costo de TRON ha acelerado la formación de estos hábitos, y JUST se encuentra en el centro de esta ruta.
Cuando un protocolo se convierte en la "opción predeterminada", su competitividad ya no proviene del marketing, sino de la inercia.
JUST está avanzando lentamente en esta dirección.
En el mercado de criptomonedas, esta lentitud es, de hecho, poco común.