No cada movimiento es una operación.
Detrás de cada decisión de ORION hay un proceso estricto: no emoción, no adivinación.
El sistema filtra el mercado a través de múltiples capas para evitar entradas de baja calidad y centrarse solo en oportunidades controladas.
La mayoría de las veces, la respuesta es simple: **esperar**.
Porque en el comercio, la paciencia no es pasiva: es precisión.