Crónica del mundo de las criptomonedas: medio loco, medio fuego de artificio
A medianoche, aún mirando el gráfico K, no puedo dormir. En el mercado alcista, todos gritaban que querían libertad financiera, pero en el mercado bajista nadie se atreve a hablar. Esta es la vida de jugar con criptomonedas, con dulces y amarguras.
Cuando ganas, realmente estás feliz; las monedas que compraste al azar se multiplican por diez, las que acumulaste suben, y los airdrops que recibes pueden hacerte feliz por mucho tiempo. Cuando pierdes, es doloroso, ves a otros ganar mientras tú te quedas fuera, lo que ganaste en el mercado alcista se pierde en el bajista, y ni siquiera eres entendido por tu familia.
Lo que más me molesta es el apalancamiento que lleva a la liquidación, perder la clave privada, ser estafado por un proyecto. Pasé una noche sin poder dormir. También hay muchas situaciones ridículas, como perder el disco duro donde guardaba mis monedas, transferir dinero incorrectamente, o ser engañado con señales de trading.
Hay quienes ganan mucho dinero aquí, y otros que pierden de manera desastrosa. Al final, todo se reduce a la lucha entre la codicia y la razón, y la competencia entre la suerte y la habilidad. Después de un tiempo, aprendes que no debes ser impulsivo; jugar de manera racional es lo más confiable. $ETH
{future}(ETHUSDT)