La situación en Oriente Medio ha escalado nuevamente, lo que realmente se está reevaluando no es solo la geopolítica, sino los precios de los activos globales.
Durante el fin de semana, los hutíes llevaron a cabo su primer ataque directo a Israel en el contexto de esta ronda de guerra entre Estados Unidos e Irán, lo que equivale a abrir completamente el segundo frente. Al mismo tiempo, Estados Unidos continúa aumentando sus tropas en Oriente Medio, y las preocupaciones del mercado sobre la prolongación del conflicto han aumentado notablemente. La respuesta más directa es que el petróleo crudo sigue disparándose, el precio del petróleo Brent alcanzó momentáneamente más de 115 dólares, con un aumento acumulado de cerca del 60% en marzo, y el mercado ha comenzado a volver a negociar la lógica del "riesgo de Ormuz" y la "re-inflación global". 
El impacto de esto en las criptomonedas no se reduce simplemente a si es "positivo o negativo"; el núcleo del asunto es que la aversión al riesgo se está revalorizando. A muchos les gusta llamar a Bitcoin "oro digital", pero cuando estalla la guerra, los precios del petróleo se disparan y el dólar se fortalece, la primera reacción del mercado no suele ser comprar criptomonedas, sino reducir activos de alta volatilidad. Cuanto más se alarga la guerra, más ajustada se vuelve la liquidez, y las altcoins suelen estar bajo más presión que Bitcoin; Bitcoin es relativamente resistente a la caída, pero en esencia aún se considerará primero como un activo de riesgo. Es decir, el conflicto geopolítico es más negativo para el sentimiento del mercado de criptomonedas a corto plazo, especialmente perjudicial para narrativas de altcoins sobrevaluadas y altamente elásticas. 
Para las acciones estadounidenses, el verdadero problema no es la guerra en sí, sino el impacto secundario que trae el precio del petróleo. Una vez que el precio del petróleo se establece en niveles altos durante mucho tiempo, los costos empresariales aumentarán, el consumo se verá presionado y la inflación también podría resurgir. Un informe reciente de Reuters ya ha señalado que las acciones asiáticas cayeron significativamente el lunes, y lo que preocupa al mercado es precisamente esta cadena: "guerra en Oriente Medio → choque energético → inflación recurrente → expectativas de recortes de tasas pospuestas → presión sobre la valoración del mercado de valores". En otras palabras, si esta guerra continúa expandiéndose, las acciones estadounidenses no enfrentarán solo una venta impulsada por el sentimiento, sino una doble corrección de ganancias y valoraciones. 
¿Y por qué también sube el oro? La lógica es bastante directa: el oro nunca ha subido solo por la aversión al riesgo, sino también por la fijación anticipada de la estanflación. Cuando los conflictos geopolíticos elevan los precios de la energía, presionan el crecimiento económico y complican las políticas de los bancos centrales, el oro vuelve a ganar la preferencia de los inversores. El aumento del precio del petróleo y el aumento del oro no son contradictorios; más bien, indica que el mercado está cambiando de un modo de operar de "eventos de riesgo ordinarios" a "guerra + inflación".