La Fundación Mundial de Sam Altman acaba de desprenderse de casi 239 millones de tokens WLD a precios de liquidación, promediando apenas $0.27 cada uno, a través de silenciosos acuerdos OTC con cuatro compradores no revelados. Aunque el movimiento recaudó alrededor de $65 millones, una parte de ello ($25 millones) está bloqueada durante seis meses, un claro intento de evitar que los compradores dumpen inmediatamente los tokens. La fundación insiste en que el efectivo financiará "operaciones, I&D, fabricación de Orb y crecimiento del ecosistema", pero los críticos lo ven como una línea de vida desesperada.
El momento no podría ser peor: WLD está flotando en su mínimo histórico de $0.27, un asombroso colapso del 97% desde su pico de marzo de 2024 de $11.74. Para muchos, esto se parece menos a una recaudación de fondos estratégica y más a un esfuerzo de última instancia para mantener a flote un proyecto que está perdiendo credibilidad y confianza de los inversores.
