Pero no creo que esta sea una solución perfecta tampoco.
Una cosa que sigo recordándome es que un sistema
como este no crea confianza de la nada. La organiza. Si la fuente de una credencial es débil o sesgada, el sistema aún reflejará eso. Una estructura limpia no garantiza equidad, solo facilita la verificación.
También está el equilibrio entre control y apertura. Cuanto más estructurado y “listo para la soberanía” se convierte un sistema, más riesgo tiene de inclinarse hacia la centralización. Y si eso sucede, comienza a alejarse del espíritu original de las criptomonedas. Esa tensión no desaparece solo porque el diseño sea elegante.
Y luego está la parte más difícil de todas: la experiencia del usuario.
Incluso si todo funciona perfectamente detrás de escena, todavía tiene que sentirse simple en la superficie. Si los usuarios siguen confundidos, preocupados por perder acceso, inseguros sobre lo que están firmando, entonces el problema no está realmente resuelto. Solo ha sido trasladado.