Seguí volviendo a la misma idea mientras observaba su actividad a lo largo del tiempo. Algo se sentía extraño.
El uso claramente estaba ahí, se estaban emitiendo credenciales, verificadas, referenciadas, pero el token en sí nunca parecía quedarse en ningún lugar el tiempo suficiente para reflejar ese uso.
Cobraría vida durante los momentos de distribución, luego se desvanecería tan rápido, como si solo fuera necesario brevemente y luego descartado.
Ese tipo de comportamiento generalmente significa que el sistema está siendo utilizado, pero el activo no se está manteniendo.
Cuanto más lo miraba, más sentía que la mayor parte de la demanda no era realmente estructural. Estaba atada a momentos—eventos, distribuciones, acciones específicas—más que a algo que obliga a mantenerlo de manera continua. El token juega un papel, pero principalmente como un puente, no un lugar donde se asiente el valor.