Resumen

  • Los investigadores de Google confirmaron un avance importante en la corrección de errores cuánticos, demostrando que los sistemas pueden escalar mientras reducen el ruido, un requisito clave para las máquinas cuánticas prácticas.

  • Este desarrollo plantea preocupaciones a largo plazo para la seguridad de las criptomonedas, especialmente en torno a las firmas basadas en ECDSA.

  • Sin embargo, los expertos aún sitúan la horizonte de amenaza realista entre 10 y 20 años, dando a la industria tiempo para hacer la transición hacia estándares de criptografía post-cuántica ya implementados.

La carrera entre la computación cuántica y la criptografía está entrando en una fase más concreta después de que Google informara sobre avances que se consideraban teóricos durante mucho tiempo. Para los poseedores de criptomonedas, las implicaciones no son inmediatas, pero son cada vez más relevantes.

Construir para el futuro significa prepararse para la era cuántica hoy. Nuestros equipos de seguridad acaban de presentar nuestra línea de tiempo de 2029 para la migración a PQC, advirtiendo que los ordenadores cuánticos podrían romper la encriptación estándar mucho antes de lo que muchos esperaban. Aprende más en @ArsTechnica. https://t.co/JDgAKAwXtj

— Noticias de Google (@NewsFromGoogle) 25 de marzo de 2026

Aumento de la amenaza cuántica y sus implicaciones para la seguridad cripto

El último experimento de Google demostró la corrección de errores cuánticos por debajo del umbral, lo que significa que agregar más qubits puede mejorar la estabilidad en lugar de aumentar los errores. Esto marca una condición necesaria para construir ordenadores cuánticos a gran escala y tolerantes a fallos.

La conexión con la seguridad cripto es directa. Redes como Bitcoin y Ethereum dependen de la criptografía de clave pública, particularmente ECDSA, para validar la propiedad y autorizar transacciones. Estos sistemas se basan en la suposición de que derivar una clave privada a partir de una clave pública es computacionalmente inviable con máquinas clásicas.

Los ordenadores cuánticos desafían esa suposición. A través del algoritmo de Shor, un sistema lo suficientemente avanzado podría derivar claves privadas a partir de claves públicas expuestas utilizando atajos matemáticos en lugar de la fuerza bruta. Esto introduce una vulnerabilidad estructural una vez que el hardware alcanza la escala requerida.

En la actualidad, las máquinas cuánticas están lejos de ese umbral. Los expertos estiman que se necesitan miles de qubits lógicos estables, mientras que los sistemas actuales aún operan con qubits limitados y propensos a errores. La brecha sigue siendo amplia, pero la dirección del progreso ahora es más clara.

Google researchers confirmed a major advance in quantum error correction

Respuesta de la industria cripto y planes de transición post-cuántica

El sector cripto ya ha comenzado a prepararse para este escenario. En 2024, el NIST finalizó los estándares de criptografía post-cuántica, incluyendo CRYSTALS-Dilithium para firmas digitales y CRYSTALS-Kyber para intercambio seguro de claves. Estos algoritmos están diseñados para resistir tanto ataques clásicos como cuánticos.

Ethereum puede tener un camino de transición más flexible debido a su arquitectura en evolución. Mecanismos como la abstracción de cuentas permiten actualizaciones a esquemas de firma sin requerir cambios disruptivos en el protocolo. Bitcoin, en contraste, probablemente necesitaría una actualización coordinada como un hard fork, que implica un consenso más amplio en la red.

La exposición al riesgo también depende del comportamiento de la billetera. Las direcciones que ya han transmitido sus claves públicas son más vulnerables en un futuro escenario cuántico. Esto ha aumentado el enfoque en las mejores prácticas, como evitar la reutilización de direcciones y mover fondos a direcciones nuevas.

Otra preocupación creciente es la estrategia de “cosechar ahora, descifrar después”, donde los atacantes almacenan datos de blockchain cifrados hoy con la intención de romperlos una vez que las capacidades cuánticas maduren.