La historia del NDI de Bután se vuelve más convincente una vez que miras más allá del titular.
Es cierto que más de 13 equipos construyeron aplicaciones sobre el sistema nacional de identidad del país, y eso refleja una verdadera fuerza del ecosistema. Pero también trae a foco un problema más difícil, uno que el documento técnico no enfrenta realmente.
La pila de identidad de Bután ya ha pasado de Hyperledger Indy a Polygon, y ahora se está moviendo hacia Ethereum. Eso significa que los mismos desarrolladores presentados como evidencia de la madurez de la plataforma son también los que se ven más directamente afectados por el trabajo de migración repetido.
Los hackatones pueden atraer a constructores. No son un sustituto del apoyo significativo a la migración.
Entonces, la pregunta más profunda no es simplemente si Bután tuvo éxito en atraer desarrolladores.
Es si esos desarrolladores pudieron soportar múltiples cambios de infraestructura sin absorber silenciosamente el costo ellos mismos.
Ese es el estándar que determinaría si este ecosistema es verdaderamente maduro.