Donald Trump dice que las operaciones de EE. UU. en Irán están progresando "extremadamente antes de lo previsto", afirmando que los objetivos clave que se esperaban lograr en cuatro a seis semanas ya se están alcanzando en menos de un mes. Describió a Irán como militarmente debilitado pero aún fuerte en negociaciones, y reiteró su opinión de que Teherán ahora busca un acuerdo, aunque los funcionarios iraníes niegan cualquier charla directa.

En una reunión del gabinete en la Casa Blanca, Trump enfatizó la urgencia de alcanzar una resolución mientras mantiene la presión. Steve Witkoff confirmó que EE. UU. ha enviado una propuesta de 15 puntos a Irán a través de Pakistán como mediador, sugiriendo que la diplomacia sigue activa entre bastidores. Los funcionarios indicaron que hay señales de que Irán puede estar abierto a negociaciones, enmarcando el momento como un punto de inflexión crítico.

Figuras senior reforzaron la postura de la administración. JD Vance destacó el objetivo de prevenir que Irán adquiera armas nucleares, mientras que Marco Rubio y Pete Hegseth expresaron un fuerte apoyo a los esfuerzos militares en curso. Hegseth agregó que, aunque se prefiere un acuerdo, las operaciones continuarán hasta que se logre uno.

Trump también criticó a los aliados de la OTAN por no contribuir más, particularmente en lo que respecta a la seguridad en el Estrecho de Ormuz. Señaló al Reino Unido por ofrecer apoyo demasiado tarde, reflejando las crecientes tensiones entre EE. UU. y sus aliados sobre la distribución de cargas en el conflicto.

La situación refleja un enfoque de doble vía: presión militar intensificada combinada con un continuo acercamiento diplomático. Mientras EE. UU. señala confianza y momentum, la incertidumbre sigue siendo alta, especialmente con afirmaciones contradictorias sobre las negociaciones y la respuesta internacional más amplia.

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