La guerra en Medio Oriente genera alta volatilidad en el mercado cripto, provocando caídas iniciales por aversión al riesgo. Aunque Bitcoin actúa a veces como refugio, las tensiones geopolíticas y el aumento del petróleo presionan el mercado a la baja, alternando con rápida recuperación y revalorización.
Ambito +3
Repercusiones clave en el mercado de criptomonedas (marzo 2026):
Alta volatilidad y aversión al riesgo: Ante los bombardeos e inestabilidad, los inversores suelen vender activos de riesgo como las criptomonedas, provocando caídas iniciales (ej. Bitcoin por debajo de US$64,000 o US$69,000 en distintas escaladas).
Influencia del Petróleo: La subida de los precios del crudo, impulsada por el conflicto, aumenta las expectativas de inflación y tipos de interés altos, lo que afecta negativamente a las criptos al aumentar el riesgo energético y logístico.
Reacción mixta de Bitcoin: A pesar de las caídas, Bitcoin demuestra resiliencia, recuperando terreno en ocasiones al ser percibido como una alternativa a los sistemas financieros tradicionales ante la crisis.
Impacto en la minería: La inestabilidad en zonas clave, específicamente Irán, afecta la infraestructura energética y puede encarecer la minería de Bitcoin.
Desarme del Carry Trade: Los pánicos geopolíticos provocan que los inversores cierren posiciones apalancadas, resultando en liquidaciones automáticas que intensifican las caídas de precios.
Ambito +8
Situación actual: El mercado sigue en vilo por la evolución del conflicto, con un comportamiento bursátil y cripto fluctuante basado en las noticias de desescalada o nuevos enfrentamientos.
■l Bitcoin se hunde tras la escalada en Medio Oriente y vuelve a quedar lejos de su máximo histórico.
La principal criptomoneda llegó a retroceder hasta un 3,8%, tocando un mínimo cercano a los u$s63.000, antes de estabilizarse en torno a los u$s64.000, según datos de mercado. El movimiento se dio en un contexto de aversión al riesgo generalizada, con caídas simultáneas en acciones, criptomonedas y otros activos sensibles a la incertidumbre global.
El impacto no se limitó al bitcoin. Ethereum, el segundo token más importante por capitalización, sufrió un descenso cercano al 4,5%, mientras que el resto del mercado digital acompañó la tendencia negativa, reflejando una salida coordinada de posiciones ante el deterioro del escenario internacional.
El riesgo geopolítico vuelve a golpear a los criptoactivos
Las ventas se aceleraron tras conocerse explosiones de gran magnitud en Teherán, pocas horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara la ofensiva militar. La posibilidad de una nueva escalada en Medio Oriente, en una región atravesada por tensiones militares y energéticas, llevó a los inversores a replegarse hacia activos considerados más seguros.
En el mercado coinciden en que, pese al discurso que suele presentar al bitcoin como un refugio alternativo, en episodios de crisis abrupta suele comportarse como un activo de riesgo, amplificando los movimientos bajistas cuando la incertidumbre domina la escena.
“Cuando los conflictos escalan de manera inesperada, los inversores buscan liquidez inmediata y reducen exposición a activos volátiles”, explicó Susannah Streeter, estratega de inversiones de Hargreaves Lansdown, al analizar la reacción del mercado tras los ataques.
Más allá del shock puntual, la caída se inscribe en un proceso más amplio. Desde su máximo histórico, alcanzado en los últimos meses, el bitcoin acumula una pérdida cercana al 50%, un retroceso que se aceleró durante febrero y que refleja el cambio de humor de los inversores frente al endurecimiento de las condiciones financieras globales.

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28 de febrero 2026 - 23:18
El Bitcoin se hunde tras la escalada en Medio Oriente y vuelve a quedar lejos de su máximo histórico
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Con un contexto internacional cada vez más tenso y un mercado financiero global sensible a cualquier sobresalto geopolítico, la criptomoneda vuelve a demostrar que, lejos de desacoplarse, sigue profundamente conectado al pulso del riesgo global.
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Bitcoin y el resto del mercado cripto registraron una fuerte caída luego de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques contra objetivos en Irán, un episodio que volvió a poner en primer plano el riesgo geopolítico y desató una ola de ventas en los activos más volátiles.
La principal criptomoneda llegó a retroceder hasta un 3,8%, tocando un mínimo cercano a los u$s63.000, antes de estabilizarse en torno a los u$s64.000, según datos de mercado. El movimiento se dio en un contexto de aversión al riesgo generalizada, con caídas simultáneas en acciones, criptomonedas y otros activos sensibles a la incertidumbre global.
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El impacto no se limitó al bitcoin. Ethereum, el segundo token más importante por capitalización, sufrió un descenso cercano al 4,5%, mientras que el resto del mercado digital acompañó la tendencia negativa, reflejando una salida coordinada de posiciones ante el deterioro del escenario internacional.
El riesgo geopolítico vuelve a golpear a los criptoactivos
Las ventas se aceleraron tras conocerse explosiones de gran magnitud en Teherán, pocas horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara la ofensiva militar. La posibilidad de una nueva escalada en Medio Oriente, en una región atravesada por tensiones militares y energéticas, llevó a los inversores a replegarse hacia activos considerados más seguros.
En el mercado coinciden en que, pese al discurso que suele presentar al bitcoin como un refugio alternativo, en episodios de crisis abrupta suele comportarse como un activo de riesgo, amplificando los movimientos bajistas cuando la incertidumbre domina la escena.
“Cuando los conflictos escalan de manera inesperada, los inversores buscan liquidez inmediata y reducen exposición a activos volátiles”, explicó Susannah Streeter, estratega de inversiones de Hargreaves Lansdown, al analizar la reacción del mercado tras los ataques.
Más allá del shock puntual, la caída se inscribe en un proceso más amplio. Desde su máximo histórico, alcanzado en los últimos meses, el bitcoin acumula una pérdida cercana al 50%, un retroceso que se aceleró durante febrero y que refleja el cambio de humor de los inversores frente al endurecimiento de las condiciones financieras globales.
De hecho, el valor de la criptomoneda ya se encuentra por debajo de los niveles que mostraba a comienzos de mes, lo que confirma que la corrección no responde únicamente al episodio geopolítico, sino también a un mercado que venía mostrando señales de agotamiento.
Volatilidad, liquidaciones y ventas forzadas
La presión vendedora se intensificó por el funcionamiento interno del mercado cripto. Según datos de CryptoQuant, durante las horas posteriores al ataque se registró un fuerte aumento del volumen vendedor, impulsado por liquidaciones automáticas de posiciones apalancadas.
Este mecanismo, habitual en momentos de alta volatilidad, suele amplificar las caídas: cuando el precio perfora ciertos niveles técnicos, se activan ventas forzadas que aceleran el descenso y profundizan la inestabilidad.
Para Justin d’Anethan, jefe de investigación de Arca Digital, este tipo de reacciones no resulta sorpresivo. “En eventos críticos que ocurren cerca del cierre de los mercados tradicionales, el bitcoin actúa como una válvula de escape del riesgo”, explicó, aunque aclaró que el impacto macroeconómico de estos episodios suele ser limitado en el mediano plazo.
Desde el sector cripto advierten que el comportamiento reciente refleja un cambio estructural en la dinámica del mercado. “Lo que se ve es un dominio claro de los vendedores y una creciente aversión al riesgo en el corto plazo”, señaló Sylvain Olive, analista de CryptoQuant, quien remarcó que este escenario exige mayor cautela en la gestión del riesgo.


