#张雪峰
En memoria del profesor Zhang Xuefeng, un recordatorio de salud para las personas en el mundo de las criptomonedas
Estos días, el círculo de amigos ha estado inundado, sorprendidos al escuchar que el profesor Zhang Xuefeng falleció repentinamente de un paro cardíaco, a la temprana edad de 41 años. Su repentina partida nos deja un profundo pesar. Este profesor, que se dedicó por completo a sus estudiantes y a su carrera, con su muerte inesperada, nos ha hecho sonar la campana más pesada de la salud para aquellos de nosotros que pasamos nuestras noches en el mundo de las criptomonedas.
El mercado de criptomonedas cambia rápidamente, cuántas personas están obsesionadas con las fluctuaciones de las velas, desvelándose, olvidando comer y dormir, valorando las ganancias y pérdidas por encima de todo, sobrecargando su sueño y su cuerpo durante años, al igual que el profesor Zhang Xuefeng, quien trabajó en exceso y pasó por alto las señales de fatiga que su cuerpo emitía. “El cuerpo y la piel son un regalo de los padres, no se debe dañar”, la advertencia de nuestros ancestros aún resuena en nuestros oídos; por muy rica que sea la fortuna, no se puede comparar con la salud; por muy ardiente que esté el mercado, no se puede recuperar la vida.
“Los nombres y la fama son cosas externas, la salud es lo que perdura”, las personas en el mundo de las criptomonedas siempre persiguen hacerse ricas de la noche a la mañana, pero olvidan que la salud es la base de todo. La partida del profesor Zhang Xuefeng nos advierte que no dejemos que la ansiedad consuma nuestro cuerpo y mente, que no cambiemos el sueño por ganancias, que no agotemos nuestra vida por obsesiones. El mercado tiene altibajos, pero la vida no se repite; soltemos la codicia excesiva, mantengamos un horario regular y cuidemos nuestros cuerpos, eso es la inversión más segura a largo plazo.
Recordando a los difuntos, más aún debemos valorar el presente. Ojalá todos podamos dejar de lado la impaciencia, mantener nuestra salud física y mental, no esperar a perder para lamentarnos, y en el camino hacia la ganancia, recordar siempre que la salud es lo primero y la vida no tiene precio.

