Intentemos entender
El modelo híbrido de Midnight suena reflexivo, pero las verdaderas preguntas comienzan después del titular. ¿Quién decide qué pertenece al lado público y qué se queda privado? ¿Esa frontera es impuesta por el protocolo, moldeada por el desarrollador, o dejada al diseño de la aplicación? Si el estado público y privado sigue interactuando, ¿qué tan fácil será depurar, auditar o explicar ese sistema más tarde? Y si la división se maneja mal, ¿el daño se manifiesta como una filtración de privacidad, un problema de cumplimiento, o ambos? Esa es la parte en la que sigo pensando. No si el modelo suena equilibrado, sino si ese equilibrio puede sobrevivir a la complejidad del mundo real.