No deseo nada de este mundo tanto como espero de Dios siempre que me ayude con mi alma, las dificultades del camino y mi corazón!
Oh Señor; sálvame de las vicisitudes del mundo, y no me dejes a mí mismo ni por un instante,
Oh Señor; el camino es largo, y las provisiones son pocas,
Y yo camino tropezando, apoyándome con todo mi peso en la oración.
Camino, oh Señor, con la certeza de que yo soy, y Tú eres Dios, así que acepta mi poco,
Y sálvame de lo que temo y de lo que me preocupa,
Oh Señor; porque estoy seguro de que soy Tu siervo y no me abandonarás,
Y ayúdame en las mejores cosas y las más queridas para Ti,
Y ayúdame a buscar la tranquilidad en todos tus decretos,
Y guíame y dirígeme hacia los caminos que amas y apruebas.