En un ataque incendiario que está llamando la atención, el ex presidente Donald Trump ha vuelto a atacar al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell—esta vez con palabras más agudas y demandas más fuertes. Apodándolo “Jerome Demasiado Tarde”, Trump no se contuvo, diciendo que la remoción de Powell “no puede llegar lo suficientemente rápido.”
Entonces, ¿qué hay detrás de este último estallido? Desglosémoslo.
La frustración de Trump: La Fed se está quedando atrás
En el corazón de la queja de Trump hay una creciente brecha entre la Reserva Federal de EE. UU. y sus contrapartes europeas. Mientras el Banco Central Europeo se prepara para su séptima reducción de tasas, la Fed aún no ha tomado una decisión. Trump ve esta vacilación como un gran error.
Según él, las señales son claras:
La inflación está disminuyendo
Los precios del petróleo están bajando
Los costos de los alimentos han bajado
Las tarifas están aumentando la fuerza económica de EE. UU.
En opinión de Trump, Powell siempre actúa demasiado lento—y eso está perjudicando a la economía.
La receta de Trump: Reducir tasas y reemplazar a Powell
Trump no solo se está desahogando. Está pidiendo acción inmediata.
Primero, quiere que se reduzcan las tasas de interés—ahora. Las tasas más bajas, en su opinión, estimularían la economía y fomentarían el crecimiento.
En segundo lugar, está presionando por la destitución de Powell, argumentando que el presidente de la Fed debería haber sido reemplazado hace mucho tiempo.
¿Puede un presidente despedir al presidente de la Fed? No exactamente.
Aquí es donde las cosas se complican. Si bien Trump está claramente descontento con Powell, la ley de EE. UU. no permite que un presidente despida al presidente de la Fed simplemente por desacuerdos de política. El mandato actual de Powell se extiende hasta mayo de 2026, y ha dejado claro que no renunciará bajo presión política.
Así que por ahora, el trabajo de Powell está a salvo—al menos legalmente.
Por qué esto importa: El panorama más amplio
Los comentarios de Trump pueden estar dirigidos a Powell, pero envían ondas mucho más allá de la sala de juntas de la Fed. La interferencia política—o incluso la percepción de ella—puede sacudir los mercados financieros y generar preocupaciones sobre la independencia de la banca central.
También está el factor de las tarifas. Powell ha advertido que las tarifas propuestas por Trump podrían en realidad aumentar la inflación, no disminuirla. Eso pondría a la Fed en una posición difícil—especialmente si se les está presionando para reducir tasas al mismo tiempo.
¿Qué sigue?
Si Trump ganara un segundo mandato, el papel de Jerome Powell como presidente de la Fed podría estar en la cuerda floja. Trump ha dejado claro: un regreso a la Casa Blanca probablemente significaría cambios importantes en la Reserva Federal—tanto en liderazgo como en dirección de políticas.
Una cosa es cierta: esta batalla entre Trump y Powell está lejos de terminar.
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