Cuando entras en el mundo de las criptomonedas, rápidamente entiendes: aquí gana no quien tiene más dinero, sino quien es más rápido.
Imagina: un trader exitoso compra un token, y en unos segundos, decenas de personas quieren "subirse al tren". Pero en esos segundos, el precio ya ha subido. Una vez, otra vez — y ya estás en negativo.