En medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, la Reserva Federal de EE. UU. enfrenta una ecuación extremadamente compleja:
¿Cómo equilibra entre:
- Controlar la inflación
- Mantener la estabilidad financiera
- Garantizar la continuidad de la financiación de la deuda pública
El aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán ya no es solo un asunto de seguridad o militar; se ha convertido en un variable financiera de primer orden, ya que su impacto se traslada rápidamente de la geopolítica al petróleo, del petróleo a la inflación, luego a los rendimientos de los bonos, y, finalmente, a casi todos los activos financieros. Durante los últimos días, los precios del petróleo han aumentado fuertemente debido a la interrupción de los suministros a través del estrecho de Ormuz, mientras que una funcionaria de la Reserva Federal admitió que el balance de riesgos se ha inclinado más hacia la inflación debido a la guerra, lo que ha vuelto a revalorizar las expectativas de tasas de interés y ha llevado a los mercados a reducir drásticamente las apuestas de recortes.